La informática progre

En la actualidad se puede decir que existe el progresismo en la informática. Aunque esta expresión no sea la más ortodoxa, es posible identificar dentro de la informática dos filosofías respecto del conocimiento utilizado para construir un programa.

La clásica postura conservadora —que podríamos asociar con las grandes empresas como Microsoft y Apple— es que el conocimiento sobre cómo se hizo un programa es propiedad privada (y secreta) de quien lo desarrolló. Y esa información no se le concede incluso a quien paga por el mismo. La postura progresista que promueven asociaciones como GNU (fundada por Richar Stallman) y la Open Source Initiative, por el contrario, se basa en un simple concepto: el conocimiento usado por una empresa o persona física para construir una aplicación de software es mayoritariamente de dominio público, por lo tanto no es ético que niegue a la humanidad el acceso al conocimiento que ella agregó.

Tomando esto como punto de partida, la Fundación para el Software Libre extiende en concepto en términos de la libertad del usuario:

El software libre es una cuestión de la libertad de los usuarios de ejecutar, copiar, distribuir, estudiar, cambiar y mejorar el software. Más precisamente, significa que los usuarios de programas tienen las cuatro libertades esenciales.

  1. La libertad de ejecutar el programa, para cualquier propósito.
  2. La libertad de estudiar cómo trabaja el programa, y cambiarlo para que haga lo que usted quiera. El acceso al código fuente es una condición necesaria para ello.
  3. La libertad de redistribuir copias para que pueda ayudar al prójimo.
  4. La libertad de distribuir copias de sus versiones modificadas a terceros (la 3ª libertad). Si lo hace, puede dar a toda la comunidad una oportunidad de beneficiarse de sus cambios. El acceso al código fuente es una condición necesaria para ello.

Bien, me gusta la idea, ¿puedo contribuir?

Apoyar la causa del Software Libre es mucho más fácil de lo que suponen quienes no están familiarizados con ella. Al principio del artículo mencioné dos empresas representantes de la corriente conservadora del software. Los sistemas operativos de ellas son Windows y Mac OSX. Ambos sistemas operativos son de código cerrado y no respetan las libertades que la FSF establece como derechos de los usuarios. Como contrapartida existen sistemas operativos basados en software libre como Linux y FreeBSD (los más populares). El primero disponible en una gran cantidad de sabores como Ubuntu, Debian, CentOS, y otros. Utilizar sistemas operativos de código abierto es un gran paso en el apoyo a esta causa. Y además representa por lo general una ventaja para el usuario. Por ejemplo, los virus informáticos en Linux son prácticamente inexistentes al tiempo que con una instalación típica de ese sistema operativo se puede utilizar internet y manejar documentos de oficina (incluyendo los famosos archivos de Word y Excel). Ya que en Linux existe el LibreOffice que es una alternativa de código libre al conjunto de herramientas de Microsoft, y es compatible.

En pocas palabras, para la mayoría de los usuarios optar por Linux no sólo es poco costoso sino que implica una mejora en la productividad. Unos meses atrás un amigo se compró una notebook que le llegó con Ubuntu Linux instalado. Cuando me preguntó si podía cambiarlo por Windows 7 le sugerí que probara Linux durante unas semanas para ver si realmente necesitaba cambiarlo por Windows. Desde ese momento utilizar el sistema operativo libre en lugar del privativo de Microsoft, y está contento con los resultados.

Es preciso aclarar que para determinados usos muy particulares, las alternativas en Linux pueden no ser suficientes. Y ciertos usuarios actualmente no pueden cambiarse libremente. Pero el universo de aplicaciones que se encuentra en ese estado, es decir que no tienen un reemplazo libre de igual potencia, se reduce constantemente.

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